Solucionando problemas

Solucionando problemas

Escrito por Alfonso de la Torre / Consultor Senior
25 mayo de 2019

«Si tuviera una hora para resolver un problema pasaría 55 minutos pensando en el problema y 5 minutos pensando en soluciones.» (Albert Einstein)

La recomendación de Einstein es acertadísima, la situación es que a los mexicanos, salvo algunos privilegiados, no nos enseñaron a pensar. Porque inclusive egresados de la preparatoria no desarrollaron la habilidad básica de la comprensión lectora: según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) los mexicanos ocupamos el lugar 58 de 70 países participantes en ésta competencia.

«Según el comité de expertos de la OCDE, se entiende por competencia lectora la capacidad de un individuo para comprender, utilizar y reflexionar sobre textos escritos, con el propósito de alcanzar sus objetivos personales, desarrollar su conocimiento y sus capacidades, y participar en la sociedad.»

«En la evaluación de la competencia lectora se pone a prueba la capacidad del alumno para discernir los tipos de texto y entender sus respectivos lenguajes, se evalúan las competencias específicamente cognitivas frente al texto: capacidad para recuperar información, para inferir nueva información a partir de la lectura realizada, para relacionar los contenidos leídos con otros y realizar una reflexión derivada de ellos. En resumen, se evalúa la capacidad para recuperar información, interpretar un texto y reflexionar sobre su contenido.»

Así se obtiene una puntuación en a) recuperación de información, otra en b) interpretación de textos, y una más en c) reflexión y evaluación. La puntuación va desde el nivel 1 de <335 puntos hasta el nivel 5 que se registra cuando la puntuación es >625
En México el 33.2% de los egresados están en Nivel 2 (de 408 a 480 puntos). En éste nivel, los alumnos responden reactivos básicos como los que piden ubicar información directa, realizar inferencias sencillas, identificar lo que significa una parte bien definida de un texto y utilizar algunos conocimientos externos para comprenderla.

El 49.5% están en el Nivel 1 (de 335 a 407 puntos) donde están los alumnos que sólo pueden ubicar un fragmento de información, identificar el tema principal de un texto y establecer una conexión sencilla con el conocimiento cotidiano.

¿Y cómo queremos estar mejor valuados y, sobre todo mejor preparados para la vida y el trabajo si en los hogares y la escuela básica y en las actividades laborales no se utilizan los «Estándares Intelectuales Universales»? No se acostumbra hablar con claridad, veracidad, precisión, pertinencia, profundidad, amplitud y lógica: son fundamentales para el pensamiento crítico que requiere el solucionado de los problemas empresariales.

Cuando la claridad es la habilidad para expresar inteligiblemente y comunicar de manera fácil de comprender, se le pide a los compañeros de trabajo “pásame la desta, no esa no, aquella, esa, esa…” en lugar de clarificar pásame la llave de ojo de ½, por ejemplo.

Si en vez de hablarles a los hijos con veracidad les acostumbramos a recibir instrucciones como: “si es tu tía Lupita, dile que no estoy” o bien les enseñamos mitos y prejuicios de toda clase.

Qué esperar de la precisión en su expresión si les hemos dicho “que está como cerdo”, en lugar de determinar, con exactitud y puntualidad, con concisión rigurosa en el lenguaje, que de acuerdo a su edad y talla está excedido en equis cantidad de kilos de su peso recomendado.

Y cómo enseñarle pertinencia si acostumbramos decirles: “tú échale ganas” para que saques buena calificación, cuando el “esfuerzo” no mide la calidad del aprendizaje.
Ni qué decir de proposiciones como: “Di no a las drogas” que se utiliza con frecuencia para pretender disuadir a los niños y adolescentes para que no utilicen drogas.
Enunciada así, es una proposición clara, precisa y relevante, pero le falta profundidad porque trata un problema extremadamente complejo de manera simplista y superficial.
Y qué decir de la estrechez de comprensión cuando el supervisor le dice al trabajador: “no sé cómo le vas a hacer, pero se necesita que hoy se vaya ese lote”, en lugar de una amplitud que considere las necesidades de todos los involucrados para lograr el objetivo de la Empresa.

Y por último, ¿cómo esperar que los trabajadores apliquen la lógica si les acostumbramos a instrucciones contradictorias o sin sentido?
Todos pensamos, ciertamente, pero seríamos más efectivos si nuestro pensamiento fuera crítico: encontraríamos más fácil y acertadamente la solución a los problemas. Para ello es necesario, después de dominar los «Estándares Intelectuales Universales», desarrollar las «Capacidades Mentales de Orden Superior»: síntesis, conceptualización, manejo de información, pensamiento sistémico y la capacidad de investigación.
Ciertamente, como sugiere Einstein, si tuviéramos un problema requeriríamos el 91.67% del tiempo disponible pensando, reflexionando, razonando, comprendiendo el problema y analizando su causa-raíz, acciones éstas que se dificultan cuando el 82.7% de la plantilla de trabajadores no muestran competencia suficiente ni en su comprensión lectora ni en su capacidad de pensamiento crítico.

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